Hora de finalización: 5:30 p.m.
Lugar: Centro de salud mental de Envigado. Consultorio 5. Dr. Gabriel Vargas
Relación establecida: Observador principalmente
Los nombres de los pacientes serán omitidos para respetando el consentimiento informado.
En casi todas las consultas nos encontrábamos el doctor Gabriel Vargas (psiquiatra), una psicóloga, tres estudiantes de pregrado del CES, Katheryn Jaramillo y yo (Julián López)
1. Empezamos observando la consulta de la mamá del primer paciente, un niño de 12 años que no quiso entrar porque había mucha gente, entonces el doctor Vargas y una de las estudiantes del CES se fueron para otro consultorio con él.
Katheryn y yo, habíamos visto a la señora en la sala de espera (todavía no teníamos las batas puestas), donde nos miraba con bastante seriedad y casi no dejaba de fruncir el ceño; además su forma de tratar al niño era con un tono de voz alto y regañando.
Cuando entró al consultorio cambió completamente y sonreía siempre que hablaba. No dejó de cruzar las piernas en ningún momento y constantemente se reorganizaba el cabello.
La psicóloga fue quien dirigió la consulta e intentó mantener contacto visual constante con la mamá del paciente, hasta que el doctor Gabriel Vargas terminó con el niño y regresó al consultorio.
En lo relacionado a la comunicación de la mamá con el niño, nos contó que al papá lo asesinaron hace varios años, que le hablaba como si fuera mucho mayor y que le había llegado a pegar muy duro (patadas y puños) pues era muy grosero, celoso y egoísta.
2. En la segunda consulta estuvimos todos presentes.
Vimos un paciente de 9 años que aparte de tener problemas del lenguaje, no levantaba la mirada de una nucita que estaba comiendo sin importar lo que le dijeran.
Una de las estudiantes del CES empezó a preguntarle algunas cosas, pero no supo con que continuar ante la dificultad para establecer contacto visual y especialmente porque casi no entendía las respuestas.
Cuando acabó la nucita la psicóloga le prestó algo para limpiarse y la pidió la basura que le quedaba, pero aun así solo establecía un poco de contacto visual con el psiquiatra y la psicóloga que llevaban más tiempo viéndolo, Aunque casi siempre fijaba la mirada en cualquier parte del consultorio mientras respondía.
Casi no movía las manos o las piernas mientras hablaba
El doctor Gabriel Vargas uso algunas imágenes del computador para poder evaluarlo.
Al rato la mamá entro al consultorio y cuando hablaba con el doctor, no se quitaba una mano de la cara y la otra la mantenía cruzada en el pecho, además no sostenía la mirada.
Niño se despidió de todos con un abrazo
Cuando la mamá regresó a preguntarle algo al doctor miraba al corredor y no al consultorio.
3. Nos dividimos de nuevo por que la siguiente consulta era con un par de hermanos. Uno se quedo con la psicóloga, dos de las estudiantes del CES, Katheryn y yo; el otro se fue con el psiquiatra y una de las estudiantes.
El niño fue silencioso, monosilábico al responder, no sostenía mucho la mirada y al principio mantenía un borde de la camiseta en la boca.
La psicóloga no pudo obtener información del niño y yo también lo intenté pero no fue posible establecer conversación alguna.
Cuando el doctor regresó, llamó a los padres, que se comunicaban de manera muy diferente, pues mientras el papá hacia movimientos un poco fuertes con las manos al hablar, la mamá sonreía mucho al dar las respuestas y mantenía las manos quietas (cruzadas, entre las piernas).
4. La ultima paciente del día fue una señora de alrededor de 40 años, remitida por la comisaría de familia que solo estuvo con el psiquiatra, Katheryn y yo.
Ella fue por graves problemas familiares y al principio sostenía bastante la mirada y sonreía mucho al hablar, hasta que en el desarrollo de la consulta empezó a llorar y bajo la mirada además de dejar las manos entre las piernas por largo rato.
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